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El Jap! Informa de que los llamados “cozy games” (videojuegos de ritmo pausado, estética amable y casi sin presión) se han consolidado como uno de los fenómenos más significativos del ocio interactivo reciente, funcionando para muchos jugadores como un auténtico “antidepresivo” digital al final de un día cargado de trabajo, estudios y notificaciones. Lejos de la adrenalina de títulos competitivos, propuestas como cuidar una granja virtual, decorar una casa o simplemente regar unos tomates en la consola se han convertido en el principal momento de calma de miles de personas.
El punto de inflexión llegó con “Animal Crossing: New Horizons” en marzo de 2020, cuando buena parte del mundo estaba confinada a causa de la Pandemia de COVID-19 y encontró en esa isla virtual un espacio seguro para socializar, ordenar el día y bajar revoluciones. Desde entonces, el auge de los cozy games se enmarca en una industria del videojuego que mueve ya en torno a 171.000.000.000 € a nivel global, con un segmento específico de juegos “sin estrés” que roza los 855.000.000 y ha visto crecer su catálogo más de un 300% en los últimos años.
Los datos apuntan a que esta expansión responde tanto a una oportunidad de mercado como a una necesidad emocional y diversos estudios citados en la noticia original señalan que el 58% de los jugadores utilizan los videojuegos para relajarse o aliviar el estrés, el 80% considera que les ayudan a reducirlo y el 70% afirma que contribuyen a disminuir la ansiedad. No se trata solo de evasión, sino de regulación con entornos predecibles, sin castigos duros ni competición feroz que permiten al cerebro “bajar marcha” antes de volver a enfrentarse a la incertidumbre del día a día.
Detrás de este fenómeno hay también un retrato generacional con muchos jugadores de entre 25 y 40 años, marcados por la crisis financiera de 2008 y la de la COVID-19, encuentran en estos juegos un espacio donde tareas como fregar, cocinar o socializar se repiten, pero sin consecuencias ni juicios, solo al ritmo que cada uno decide. Así, títulos como “Stardew Valley”, desarrollado casi en solitario por Eric Barone y con decenas de millones de copias vendidas o experiencias como “Unpacking”, “A Short Hike” y “Spiritfarer” demuestran, además, que en este género el presupuesto importa menos que el tono y lo que se paga no son los gráficos, sino la sensación de comodidad y control.
A todo ello se suma una comunidad especialmente poco tóxica, orientada a compartir antes que a competir con foros y redes en torno a “Stardew Valley” o “Animal Crossing” y funcionando como espacios de intercambio de granjas, islas y consejos más que como “ligas” de rendimiento o competitividad. Como resume la creadora de contenido Andrea Compton, muchas personas que nunca se habían considerado “gamers” llegan a estos títulos, descubren una comunidad que no juzga su nivel y se quedan, una pista clara de por qué el cozy gaming se ha convertido en un refugio emocional para millones de jugadores.
Fuentes:
https://es-us.noticias.yahoo.com
Imagen:
Animal Crossing: New Horizons | NINTENDO